lunes, 5 de septiembre de 2011

A Daniel

Tumbado junto a ti, en el pecho de tu madre, los sentimientos afloran en forma de lágrimas.
Ilusión, ansiedad, alegría, inquietud... eran demasiados para guardarlos todos dentro.

No tengo mucho que enseñarte, pero quiero enseñarte bien lo poco que sé.
Enseñarte a vivir y amar con pasión. 
A disfrutar enormemente de lo pequeño.
A respetarlo todo sin temer a nada.
A amar la vida como yo la amo.

Quiero ser ejemplo, y eso me llena de responsabilidad.
Me entregaré a ello de manera incondicional, pues no concibo otra manera de amarte.

Ya queda poco, hijo, para conocerte. Para que me hagas llorar de alegría.
Hasta pronto.

I Can´t or I Kant? ¿Se merece la filosofía otra oportunidad?

Rodeado de mi torpeza, me lleva una eternidad alcanzar mis verdades. Unas verdades mucho más accesibles con tan sólo buscarlas en los libros.
Sin embargo, siempre he creído que ese innecesario esfuerzo me ayuda a descubrir mi verdadera naturaleza, sin contaminación ideológica que la distorsione. Y que, una vez llegado a ese punto, mis pensamientos fluyen más fácilmente que los de los eruditos.
Pero sólo había conocido a estudiosos de filosofía, no a un auténtico filósofo como ahora. Alguien de pensamiento puro y con la capacidad de comprenderlo que tanto anhelo.
Tal vez merezca la pena darle otra oportunidad, aunque sea de refilón, con precaución y cautela.
Tal vez.

Probaremos con el Gödrich ese.

De lo humano y lo divino

Nunca seré un buen cristiano y sin embargo, es de cristianismo de lo que están impregnadas mis creencias sobre todo.
Pero nunca seré un buen cristiano.
Veo el mundo imperfecto y soy incapaz de creer en la sola mano del hombre para ello. De existir, es Dios la imperfección. De esta forma hizo al mundo y a nosotros: a su imagen y semejanza.
Pero esa imperfección me gusta, hace posible la virtud: si en el mundo hay belleza, es porque no todo es bello. Si en el mundo hay bondad, es porque no todo es bueno.

Cada virtud, cada búsqueda de esa esencia puede ser suficiente para ser feliz.Yo vivo rodeado de bellísimas personas, y eso me hace muy feliz. Una felicidad que me hace estar enormemente agradecido. 
Y eso me hace creer en Dios. (Gracias Sonia por hacérmelo ver).

Sin embargo, no consigo encontrar justicia en este mundo. No tiene sentido tanto sufrimiento gratuito.  Me revuelve las entrañas.  No lo soporto, no puedo más que sentir una inmensa rabia y rebelarme contra ello. Solo un Dios imperfecto puede permitir tanta angustia desconsolada. Eso, o no existe.
Pero la necesidad de calmar mi sed de justicia me empuja a creer, a tener la esperanza de que tanto dolor se verá recompensado. 
Por eso creo que creo en Dios.

lunes, 22 de agosto de 2011

Todo al natural

Olvida las dulces palabras.

No importan ya tu atractivo y tus sensuales maneras.

Tus juegos de erotismo.

Estoy aquí. Ya me tienes. No los necesitas.


No quiero tu belleza, sólo tu carne, huesos y fluidos.

Quiero ensuciarme en ellos y jadear toda la noche, hasta nacer de nuevo animal.


No quiero tu ver tu cuerpo, sólo oler y saborear tu excitación.

Que te alimentes de mi sexo firme hasta saciarte.  Hasta fundir su dureza con el húmedo calor del tuyo.

Sólo quiero el puto placer que calme mi instinto.

Olvídalo todo. Y empieza a desnudarte.

martes, 2 de agosto de 2011

... y en sus noches

Cientos, miles de kilómetros por tierra, mar y aire en busca de un paraíso siempre lejano a nuestro hogar.

Cientos, miles de euros para distanciarnos por unos días de nuestras rutinas.

Las agencias de viajes compiten por ofrecernos los destinos más apetecibles: bellos, distintos, emocionantes...

... y en sus escaparates no encuentro nada más excitante que un viaje a tu interior.

Viajando en los días de verano...

Descargo adrenalina con cada bote de la embarcación.
La mar no invita a adentrarse en ella, pero poco importa ya.
Comienzo la inmersión.

Lejos quedan en lo profundo, rodeado de azul, los problemas superficiales.
En un mundo sin aire, nada importa salvo respirar.
El cerebro se desconecta. Es tiempo de sensaciones.

Vuelo sobre paisajes extraterrestres llenos de vida.
Formas y colores en combinaciones irracionales.
Un surrealismo que no se altera con mi presencia. Yo soy aquí el débil.

Sólo se puede sentir algo así en sueños.

Contemplación y existencia.
Desconexión profunda.
Imaginación palpable.

No he probado droga que me lleve más lejos.