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jueves, 16 de febrero de 2012
jueves, 1 de diciembre de 2011
Noches de alcoba
- ¡¡¡¿Qué has hecho? !!!! ¡¡¡Has aplastado al niño!!!!.
- Ya no hubo sobresalto.
- Ya no hubo sobresalto.
Ese grito desgarrado me ha despertado otras noches, con la pérdida correspondiente de varios años de mi vida.
El niño en cuestión no es más que una pequeña almohada azul, que comenzó proporcionando el acomodo necesario en esas primeras noches dolorosas. Tan buena fue su labor, le ha cogido taaanto cariño, que ahora sustituye a nuestro hijo en el frío de la noche.
Yo también siento ese frío, pero de una manera más física, digamos. Mi cerebro da orden de calentar al cuerpo, inundando mis sueños de batallas pendientes, llenas de curvas y orgasmos. Y a medida que los sueños cumplen con su misión calefactora, es cuando tiendo a aproximar mi cuerpo adormilado al de mi querida esposa, elevándome por encima de la colina azul, y produciéndose tan sonoro desenlace.
Una madre es una madre, y lo es las veinticuatro horas del día, ya sea despierta o dormida. No tiene pensamiento consciente o inconsciente que no esté impregnado de sus responsabilidades maternales.Y a mi me pasa lo mismo, que yo también soy buen padre. Yo también sueño con hijos, lo que pasa es que hay veces que solamente con la fase de encargarlos. ¿Qué se le va a hacer?.
Dedicado a la mujer que quiero, dormido o despierto, aunque sea incomprensible lo nuestro.
No me quites más años de vida, que a tu lado quiero vivirlos todos.
domingo, 23 de octubre de 2011
Unos días a tu lado
Cómo expresar lo que significa tenerte, si ya no hay anhelos ni vacíos que me hagan escribir.
Si sólo siento amor.
Si desde que estás conmigo, confundo sueños con recuerdos.
Sin necesidades, vivo por el puro placer de vivir.
Si sólo siento amor.
Si desde que estás conmigo, confundo sueños con recuerdos.
Sin necesidades, vivo por el puro placer de vivir.
lunes, 9 de mayo de 2011
Navegando
Daniel.- ¿de qué sirve seguir luchando?. Ya intenté llegar una vez y no fue posible. Ahora, por más que lo deseo, siento que no está en mis manos el conseguirlo, que lo que tenga que pasar, pasará.
Indiana.- ¡Insiste!. No dejes de intentarlo. No es cierto que tu destino esté escrito. No te resignes al azar.
D.- ¿Quiéres decir que si sigo intentándolo, lo conseguiré?.
I.- Desgraciadamente no. No todo lo puede controlar uno, pero puedes influir en el discurrir de los acontecimientos. Sigue creyendo en ello con todas tus fuerzas.
D.- No entiendo. Me animas a luchar a ciegas, sin saber si habrá recompensa.
I.- ¡No se trata de luchar, sino de vivir!. No es algo excepcional, sino la normalidad. En ocasiones lo percibimos. Lo llamamos sensaciones, presentimientos, agüero, química... el mundo gira y sólo a veces somos capaces de sentir el movimiento.
Por eso no se trata de luchar, sino más bien de navegar un caudaloso río, no demasiado largo, en una modesta barquita de madera. Si no remas tan sólo puedes ir a la deriva, por eso es importante no rendirse, aunque seguir remando no te asegure llegar a la orilla deseada.
D.- Pero, ¿cómo vencer a la corriente con tan sólo un par de remos?
I.- Sintiéndola. No es culpa del río si no llegas donde quieres. Debes aprender a navegar con él. Escucha e impúlsate con sus corrientes.
D.- ¿Y si no van dónde quiero?. ¿Qué hago?.
I.- Aceptarlo e insistir, siempre siguir insistiendo. Nunca te marques un rumbo fijo. No pretendas seguir la ruta más corta, acepta que no puedes elegirla sólo con lógica, y no tengas prisa en llegar, que el río es corto.
Antes te ha de llevar a muchas orillas desconocidas. Adonde llegues, conoce. Aprende cuando no quede otra posibilidad y disfruta cuando te sea posible, pero que ni una cosa ni otra te hagan dejar de navegar.
No hay frustración si lo haces comprensible. Y comprenderlo no significa rendirse.
D.- ¿Y si me acerco a la desembocadura del río sin encontrar mi orilla? ¿No sentiré entonces frustración?.
I.- Por supuesto... si lo que navegas fuese un río conocido. Pero, al igual que entiendes que el río no es sólo agua, sino que lo abarca todo, olvidas que el tiempo es sólo una invención humana. Si tus sueños son más amplios que una vida animal, no has de sentirte mal, sino orgulloso de ser capaz de imaginar orillas aún vírgenes. Orgulloso de pretender navegar más allá de la desembocadura. De querer conocer el mar.
Si es así, no navegues solo. Comparte el viaje, pues algún día serás agua de río y podrás hacer que tu orilla se descubra.
Sigue remando, hijo mio, que no lo haces solo. Yo remo también. Ansío con todas mis fuerzas poder tenerte entre mis brazos.
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