Establecer un principio teórico que luego debe ser comprobado mediante ensayo-error, en eso consiste el método científico. ¿Sometemos nuestras actuaciones a este método?:
OPCIÓN A: "El filtro de la razón"
- Siento algo--lo razono--lo comprendo--lo vivo o no según mis conclusiones.
- Siento algo--lo razono--no lo comprendo o genera dudas-- no lo vivo--NO LO COMPRENDO.
OPCIÓN B "Comprender lo que se siente"
- Siento algo--simplemente razonándolo lo llego a comprender-- lo vivo a o no según mis conclusiones.
- Siento algo-- no lo comprendo o genera dudas incluso razonándolo--lo vivo--LO COMPRENDO.
Como vemos, la Opción A limita nuestras actuaciones a su previa comprensión razonada. Sólo se vivirán esos sentimientos cuando sea razonable sentirlos, incluyendo aquí su aceptación social. Si eso nos genera dudas, no procedemos a su comprobación, pues podría desembocar en el ERROR.
La Opción B, sin embargo, permite ahorrar esfuerzos si mediante la razón es posible comprender lo que se siente sin tener que experimentarlo (no hace falta que nos atropelle un coche para saber que eso es dolor), pero si no se llega a su comprensión, hay que VIVIRLO. Su resultado podrá ser un acierto o un error, pero lo que no cabe duda es que será comprendido.