Saqué un instante la cara del ombligo para respirar. Tenía ya las pupilas deformadas de tanto mirar a lo oscuro y llorar.
Siempre serena, paciente, esperabas.
Con ternura en los ojos. Con pasión en los labios, esperabas.
Junto al amor de tu vientre, esperabas.
De tu frágil fortaleza saco las fuerzas para arrancarme lo que no cuadra con el presente. Tan deliciosamente contradictoria, arrastras mi peso muerto de las sombras mientras demandas necesidad en las caricias que son tuyas.
Y aún te sobró una mano para ventilarte los demonios. ¡Qué orgulloso me haces sentir!.
Me llevará un tiempo amor, pero al teneros se está normalizando. Sin prisa pero sin pausa. Musiqueando.
